CONFLICTOS EN LA REGIÓN: CRÍTICAS PARA ALBERTO FERNÁNDEZ EN PERÚ Y COLOMBIA POR METERSE EN SU POLÍTICA INTERNA

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Keiko Fujimori y el embajador de Colombia en la Argentina se sumaron a la embestida externa por los dichos del Presidente.

El candidato a presidente de Perú, Pedro Castillo. Alberto Fernández lo saludó por una victoria que aún no fue reconocida y generó un cruce diplomático. Foto: Reuter

Pocas veces antes un gobierno de Argentina había recibido tantas reprimendas desde el exterior como el actual, centralizadas incluso en la figura del Presidente. Epicentro de burlas en el exterior, y memes en las redes sociales, es como si la figura de Alberto Fernández estuviera “para el cachetazo”.

Este sábado se sumaron a esas críticas figuras no centrales, pero que hacen ruido porque precisamente desde su lugar periférico antes no acostumbraban a cuestionar a un mandatario como lo hicieron ahora con Alberto Fernández.

“La participación de la izquierda internacional se ha visto por lo pronto cuando estamos contando los votos y algunos miembros como el presidente Fernández (de Argentina) se pronunció proclamando a Pedro Castillo como ganador”, dijo la candidata a presidente de Perú, Keiko Fujimori, intentando revertir su naufragio. Antes, fue el presidente saliente de ese país, Francisco Sagasti, quien increpó a Fernández por su anticipada felicitación para Castillo, que no es ganador oficialmente.

Por su parte, el embajador de Colombia en la Argentina, Álvaro Pava Camelo, le dijo a La Nación que no entendían en su gobierno “la reacción innecesaria del presidente Fernández” cuando cuestionó a Ivan Duque por la represión de las manifestaciones sociales en Colombia. “La intromisión, venga de donde venga, no es bienvenida”, remató en consonancia con dichos previos del Ejecutivo en su país.

En tanto, ante la consulta de Clarín, en el Gobierno argentino no solo justificaron, sino que defendieron todos los actos del mandatario. Por ejemplo, sostienen que a Castillo la derecha y los Fujimori “le quieren robar los votos”.

Y en el caso colombiano lo menosprecian por ser un gobierno de derechas, que puede caer de un momento a otro. Es una lógica similar a la que aplicaron contra el ex presidente ecuatoriano Lenin Moreno. Por cierto, los Fernández apoyaron en la campaña a rival del hoy presidente Guillermo Lasso, el correísta Andrés Arauz.

El presidente Fernández tuvo su momento de máxima exposición esta semana con su metida de pata presidencial frente a Pedro Sánchez. Fue con su frase atribuida a Octavio Paz y a Litto Nebbia  (los brasileños tienen origen en la selva, los mexicanos en los indios y los argentinos vinieron de Europa en barco) que causó una ola de comentarios críticos en el mundo. Pero el Presidente “la resolvió” con una disculpa ante el Inadi cuya cuestionada directora, Victoria Donda, consideró “histórica”.La candidata pesidencial peruana, Keiko Fujimori AP

El Gobierno pareciera vivir Latinoamérica en una Guerra Fría permanente, pero terminó hace rato. En cambio, su política exterior es completamente inexperta y errática. Es la visualización de un gobierno con inmensas tensiones internas.

Es la evidencia de un presidente que sigue teniendo varios cancilleres y no uno. Que hace y dice lo que le parece sin seguir el consejo de asesores, si es que existen. Pero que no hace nada contrario a lo que quiere y manda Cristina Kirchner -sin que su vice quede expuesta-, tal como se ve en el caso venezolano, en la alianza con China y con Rusia.

La lista de errores es inmensa si se la empieza a contabilizar desde el año pasado cuando los Ejecutivos de Suecia, Chile, Paraguay o España le replicaron abiertamente a Fernández sus erradas filminas con comparaciones internacionales que buscaban demostrar que el kirchnerismo llevaba la mejor política sanitaria para combatir el coronavirus.

En estas semanas se sumaron los traspiés con Colombia, Israel, Perú, y Brasil. Desde Brasil, Jair Bolsonaro le contestó con burlas y comparaciones con Nicolás Maduro. A todo esto habría que sumarle las heridas abiertas por la pelea de Fernández y el uruguayo Luis Lacalle Pou.

El equilibrio en la relación con Estados Unidos, China y Rusia, es endeble y se juegan cartas peligrosas. Chinos y rusos vienen presionando para que se avance en el esquema de inversiones que tienen pensadas en la Argentina, que apuntan a las telecomunicaciones, la energía y la infraestructura. Alberto F. no les define.

El canciller nortemaericano, Antony Blinken. afpCon Venezuela se busca jugar de mediador, pero Argentina no aparece hoy en ninguno de los grupos de diálogo. No juega con ninguna parte, aunque pareciera concederle más al chavismo.

Después, desde la Cancillería se tiró una versión de que podrían mediar en Nicaragua para que Daniel Ortega libere a sus presos políticos de la oposición. La verdadera posición argentina se verá en unos días cuando vote el consejo permanente de la OEA una resolución de condena al régimen nicaragüense.

En las anteriores el gobierno se abstuvo. Y el viernes, el canciller Antony Blinken fue muy claro en su llamado a Felipe Solá. Le recordó que para la administración Biden es central la promoción de los derechos humanos en Nicaragua tal como los entiende EE.UU. Lo mismo que hacen con Venezuela, aunque a diferencia de Donald Trump por ahora sin presión a los aliados.

Nada más preciso que otra frase de Alberto F. para definir su gobierno, “Argentina es un país punk”, dijo en n alusión al movimiento que reza como un mantra: “Todo es hoy, no hay mañana. Todo es a corto plazo porque no hay futuro”.

ministro que grite a lo Tarzán