25 de NOVIEMBRE: VIOLENCIA, MUJERES Y PODER

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Por: Ricardo Luis Mascheroni – Docente   —    “Siento la humanidad como una raza en retirada, un repliegue de lo humano en lo individual, un oscurecimiento del rostro. Un olvido no ya de Dios o del Ser, un olvido del otro humano o simplemente de lo humano”. Hugo Mujica

En ese contexto, el “otro” no existe, a lo sumo es un socio, aunque por lo general es un rival o un competidor que amenaza nuestros logros o posibilidades de éxito, al que hay que derrotar.

En una sociedad consumista y utilitarista, inspirados en un paradigma de acumulación, los poderosos del mundo han arrasado los recursos naturales, naciones, culturas, etnias, sexos, géneros, y amparados en el derecho de conquista, pusieron a su servicio todo cuando les convenía, cuando no, los aniquilaron.

“Todos somos rehenes de un modelo que nos sitúa, en contra del sentido del universo, por encima de las cosas en vez de estar con ellas dentro de la gran comunidad cósmica”. Leonardo Boff

Esta crisis es una resultante de la crisis del modelo de civilización dominante, que a través de la ciencia y la técnica ha querido “subyugar a la naturaleza, presionarla para que nos entregue sus secretos, atarla a nuestro servicio y hacerla nuestra esclava” (Francis Bacon), igual que a las mujeres.

En tal esquema, responsable de los descalabros sociales que padecemos, a la mujer, le ha tocado la peor parte y mediante ese poder, que si bien ha perjudicado a muchos hombres, a las mujeres las ha condenado a la indigencia y las desigualdades más absolutas. Afirmando que, lo que es malo para los hombres, es pésimo para las mujeres.

La violencia contra las mujeres es un tema con muchas aristas y de dolorosa actualidad. Por ello la ONU destacó al 25 de Noviembre de cada año, como fecha para la eliminación de la misma, ya que el problema no es una cuestión menor, sino que anida profundamente en concepciones y creencias arraigadas por siglos.

Para superarla debemos ser parte de una raza, en que ninguna injusticia, sin distinción de clases, género, edades o religiones, les sea ajena y por tanto, tampoco aceptar la exclusión de ninguna de esas luchas en que los sectores más débiles sean víctimas.

Paralelo al esquema de dominación mundial, existe un correlato sexual, ya que: “La violencia contra la mujer es el resultado de un desequilibrio de poder entre el hombre y la mujer, y que la violencia sirve para mantener dicho desequilibrio”.(1) Expresado en agresión física, incesto, violación, circuncisión femenina y la explotación laboral, como también en el mal trato sexual, hostigamiento e intimidación en los lugares de trabajo, trata de blancas, prostitución forzada, femicidio y presentación degradante en los medios de comunicación.

En ese caos impuesto, deben surgir valores, sueños y maneras de actuar, en los que todos seamos parte en igualdad e integración, para evitar nuevas fracturas, que sin dudas impulsan y manipulan los poderosos del planeta.

En coincidencia con muchos, sostengo que es necesario un nuevo pensamiento que reelabore la alianza en total fraternidad con todos los seres humanos que pertenecen al campo popular.

En ese camino de ver y actuar la realidad, la mujer no puede estar ausente y no a través de leyes de cupo, actos conmemorativos de su día, confrontaciones o declaraciones internacionales, sino a partir de entender que un solo sector sin el concurso de todos, no podrá efectuar los cambios que el futuro de la humanidad está necesitando.

La Declaración de Río 92 sobre Ambiente y Desarrollo en su principio Nº 20 dice: “Las mujeres desempeñan un papel fundamental en la ordenación del ambiente y en el desarrollo. Es, por tanto, imprescindible contar con su plena participación para lograr el desarrollo sostenible”.

Como afirma el teólogo Leonardo Boff, refiriéndose a la mujer: “Por naturaleza, ella está ligada directamente a los más complejo del universo, que es la vida. Finalmente, ella es la generadora más inmediata de la vida”. En la “nueva alianza con la naturaleza, en integración y armonía, encontraremos en la mujer fuentes de inspiración.”

Ref.: 1.- VIIIº Congr. de la ONU sobre Prevención del Delito y el Tratamiento del Delincuente, La Habana , 1990.