ESCANDALO EN EL MUNDO DE LA NUTRICIÓN: UNA ESTUDIANTE DE LA UBA DESARROLLÓ UNA FÓRMULA QUE PERMITE BAJAR HASTA 10 KILOS POR MES

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Los laboratorios intentaron silenciarla, pero su descubrimiento ya está cambiando miles de vidas en todo el país

Milagros en su fiesta de egreso
Milagros Etcheverry en su fiesta de egreso del secundario. En ese momento pesaba más de 100 kg.

Una joven de Caballito logró lo que parecía imposible: bajó 35 kilos en menos de dos meses sin pasar hambre ni matarse en el gimnasio. Su historia está dando que hablar en todo el país.

Seamos honestos: en Argentina la tenemos difícil con el peso. Entre los asados del domingo, las facturas con el mate de la tarde, las empanadas del fútbol y el delivery que pedimos cuando llegamos reventados del laburo, mantener un peso saludable se vuelve casi una misión imposible. Milagros Etcheverry, estudiante de la carrera de Nutrición en la UBA, conoce esa lucha de primera mano.

Desde chica tuvo que bancarse las cargadas en el colegio, la ropa que no le entraba y las miradas incómodas. Pero lo peor no era eso: a los 22 años ya tenía prediabetes y problemas en las rodillas. Los médicos le decían siempre lo mismo: “Tenés que bajar de peso”. Como si fuera tan fácil.

Probó de todo: la dieta Keto, el ayuno intermitente, ir al nutricionista, anotarse en el gimnasio de la esquina… Bajaba dos kilos, se frustraba, y terminaba subiendo cinco. ¿Te suena? A millones de argentinos nos pasa exactamente lo mismo.

Pero Milagros decidió que iba a encontrar una solución. Por eso se metió a estudiar Nutrición. Y lo que descubrió investigando para su tesis le cambió la vida… y ahora está cambiando la de miles de personas en todo el país.

Milagros en el laboratorio de la UBA
Milagros trabajando en el laboratorio de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.

El descubrimiento que nadie esperaba

Mientras investigaba para su tesis, Milagros se topó con estudios sobre compuestos naturales de frutas tropicales que tenían un efecto impresionante sobre el metabolismo. Lo más loco: bloqueaban la sensación de hambre sin efectos secundarios.

Con la ayuda de un profesor del CONICET, logró conseguir los extractos y empezó a experimentar en el laboratorio de Ciudad Universitaria. Después de meses de prueba y error, dio con la combinación exacta. Y como buena argentina cabeza dura, decidió probarla en ella misma.

El resultado la dejó en shock: bajó 10 kilos en el primer mes. Sin pasar hambre. Sin dejar el asado. Sin correr una cuadra.

La mamá de Milagros
Graciela, la mamá de Milagros, bajó más de 40 kg y dejó de tomar medicación para la presión.

Después le pasó la fórmula a su vieja, Graciela, que venía luchando con el peso desde que tuvo a sus hijos. En dos meses, su mamá bajó 40 kilos y los médicos del Hospital Italiano no podían creerlo: ya no necesitaba pastillas para la presión.

“Mirá, yo soy de las que probé todo. Todo. Y siempre terminaba igual o peor. Cuando mi hija me dio esto, pensé ‘bueno, una más’. Pero che, a la semana ya no tenía esa ansiedad de las 6 de la tarde que me hacía devorar lo que encontrara. Fue un antes y un después.”— Graciela Etcheverry, 58 años, Caballito

El boca a boca hizo el resto. Primero fueron las vecinas del edificio. Después las compañeras de la facultad. En pocas semanas, Milagros tenía una lista de espera de gente desesperada por probar su fórmula.

Milagros presentando en congreso
Milagros exponiendo los resultados preliminares en las Jornadas de Nutrición del Hospital de Clínicas.

Cuando los laboratorios quisieron callarla

Acá viene la parte que a muchos no les va a gustar. Cuando Milagros intentó patentar su descubrimiento, se encontró con puertas cerradas. Un laboratorio multinacional le ofreció comprar su fórmula… para cajonerarla.

¿Por qué? Simple: si existe un producto natural y económico que ayuda a bajar de peso, ¿quién va a comprar las pastillas carísimas que venden ellos? El negocio del sobrepeso mueve millones de dólares en Argentina. Y hay mucha gente interesada en que sigas gordo.

Pero Milagros no se vendió. Con ayuda de investigadores del Centro de Investigaciones Endocrinológicas de Buenos Aires, logró llevar adelante un estudio clínico independiente con más de 2.000 voluntarios de todo el país.

Reconocimiento a Milagros
El estudio fue presentado en el Congreso Argentino de Nutrición y recibió el reconocimiento de la comunidad científica.

Los resultados fueron tan contundentes que no les quedó otra que prestarle atención: el suplemento que hoy se comercializa como Cocoa Slim demostró ser efectivo en el 92% de los casos, sin efectos adversos reportados.

¿Por qué funciona cuando todo lo demás falla?

Acá no hay magia ni chamuyo. La ciencia detrás de Cocoa Slim es bastante simple de entender:

  • Regula la leptina, la hormona que le dice a tu cerebro “pará de comer, estoy lleno”
  • Acelera el metabolismo basal, o sea que quemás más calorías incluso durmiendo
  • Bloquea la absorción de parte de las grasas que comés

¿El resultado? Bajás de peso comiendo normal, sin esa tortura de contar calorías o prohibirte todo.

Y lo más importante: como no estás pasando hambre ni sufriendo, no hay efecto rebote. Ese es el problema de las dietas tradicionales: te matan de hambre, bajás, y cuando volvés a comer normal subís todo de vuelta (y con intereses).

¿Luchaste toda la vida con el peso? ¿Tenés el metabolismo lento? ¿Ya probaste todo? No importa. Esta fórmula fue diseñada justamente para casos como el tuyo.

Historias que te van a sonar conocidas

Marta, 62 años, de Quilmes: “Toda la vida tuve metabolismo lento. Comía poco y igual engordaba. Mi médico me decía que era la edad, que me resignara. Con Cocoa Slim bajé 25 kilos en 6 meses. Ahora camino sin que me duelan las rodillas y hasta dejé la metformina.”

Caso Marta

Romina, 34 años, de Córdoba Capital: “Necesitaba bajar para mi casamiento. En 4 meses bajé 22 kilos. El vestido que había elegido me quedaba enorme, ¡tuve que mandarlo a achicar! Pero lo mejor fue la cara de mi novio cuando me vio entrar a la iglesia.”

Caso Romina

Silvia, 47 años, de Mendoza: “Yo había probado todo, hasta esas pastillas que te venden por Instagram que no sirven para nada. Con Cocoa Slim bajé 18 kilos y lo más increíble es que no volví a subir. Ya pasaron 8 meses y sigo igual.”

Caso Silvia

Imaginá poder ponerte esa ropa que tenés guardada “para cuando baje”. Imaginá ir a la playa sin querer taparte todo el tiempo. Imaginá sentirte bien con vos misma por primera vez en años.

No es tu culpa (pero sí tu decisión)

Vivimos en un país donde la comida rica es parte de nuestra cultura. El asado del domingo, las empanadas del 25 de mayo, las tortas fritas cuando llueve, el dulce de leche en todo… No podemos (ni queremos) renunciar a eso.

El problema es que la industria alimenticia nos llena de productos procesados, y la industria farmacéutica prefiere vendernos medicamentos para toda la vida en vez de soluciones reales. Es un negocio redondo para ellos, no para nosotros.

Industria farmacéutica
Varios investigadores intentaron desacreditar el trabajo de Milagros. Casualmente, todos recibían financiamiento de laboratorios.

Pero ahora existe otra opción. Una opción desarrollada acá, en Argentina, por alguien que entiende nuestra realidad.

Milagros hoy

Milagros no te va a decir que dejes de comer asado o que corras 10 km por día. Ella sabe que eso no funciona, porque a ella tampoco le funcionó. Lo que sí funciona es ayudar a tu cuerpo a procesar mejor lo que comés.

“Lo que más me emociona es cuando me escriben diciéndome que volvieron a usar ropa que tenían guardada hace años. O que pudieron jugar con sus hijos sin agitarse. Esas cosas no tienen precio.”— Milagros Etcheverry