POR QUÉ NO A PARTIR DE LOS 10 AÑOS?

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Nota de Ricacrdo Mascheroni  –  En nuestra sociedad, se ha reinstalado un debate que no es novedoso, ni original, referido a la edad de imputabilidad de los menores que delinquen.

El mismo se entronca con el reclamo de mayor seguridad, mano dura y mayores castigos a menores, impulsado por el gobierno y fogoneado desde los medios y opinadores varios, explotando reacciones pasionales, alejadas de toda racionalidad.

Este proceso se inicia en el año 2004, con el caso Blumberg, en que la presión mediática y social (marchas masivas mediante), imponen al Congreso la sanción de un conjunto de leyes, de dudosa constitucionalidad y eficacia, que en nada sirvieron para disminuir la delincuencia, que viene en aumento desde ese tiempo. El argumento de que a mayores penas, menores delitos cometidos, fue una falacia.

A la par de ese paquete represivo inédito, inspirado en un populismo punitivo, se creyó que el castigo se debía aplicar a edades más tempranas, que hoy se propone llevar entre 13 y 14 años, independientemente de que las estadísticas casi no registran cifras de magnitud en esa franja etaria.

Pero por qué no reducirla aún más, si conforme al Código Civil, los menores tienen discernimiento para los hechos ilícitos a partir de los 10 años, en virtud de que están en condiciones de distinguir a más temprana edad lo bueno de lo malo.

Esto sólo es una reseña, ya que lejos estoy de plantear esta barbaridad, ya que creo que la baja de la edad, no responde a un estudio legal, social ni humanístico profundo, sino a la sinrazón y temores inducidos.

Ningún chico nace delincuente, sino que se hace en un contexto determinado, en que la deserción del Estado es la principal causa de esta situación lamentable, en que sus responsables por acción u omisión nunca son juzgados, pero que inoculan en el cuerpo social disvalores perversos, en los que el hilo se corta por lo más delgado.

Llenar de chicos las cárceles, que deberían estar jugando, comiendo adecuadamente, estudiando, puede ser una “SOLUCIÓN FINAL”, pero nunca será una solución idónea, mucho menos humana.

Belgrano ante el estado de pobreza de los niños, proponía la creación de escuelas públicas y de artes y oficios con las cuales se daría ocupación especialmente a los niñospara evitar que en la edad adulta, resulten salteadores o mendigos; lo que se podía evitar si se les diese auxilio desde la infancia proporcionándoles una regular educación.

Parecería que estos tiempos de deshumanización programada, para “LOS NIÑOS PRIMERO”, el destino es la cárcel. Y después qué? reclamarán la pena de muerte?

Ricardo Mascheroni – 2026