Con palabras cargadas de identidad, compromiso y emoción, el intendente Mariano Hormaechea, la rectora Rosana Cardozo, la licenciada María Paula Zini y la magíster Zulma Ceschi pusieron en valor tres décadas de historia, resaltando el rol de la educación rural como herramienta de transformación social y construcción colectiva.
En una noche donde la emoción se hizo palabra y la memoria se volvió presente, la
comunidad educativa de la EFA Coembotá celebró sus 30 años reafirmando un modelo que trasciende lo académico para convertirse en proyecto de vida. Cada discurso no sólo repasó el camino recorrido, sino que dejó definiciones contundentes sobre el presente y el futuro de la educación rural.
El intendente Mariano Hormaechea fue claro al dimensionar la importancia del aniversario: “Hoy es un día muy importante para la EFA Coembotá, por estos 30 años de trabajo educativo en Goya y toda su zona de influencia”.
“Mientras escuchaba las palabras que me precedieron, se reflejaba claramente este recorrido de 30 años, un camino donde aparecen valores fundamentales como el compromiso, la solidaridad, el trabajo en equipo y la generación de oportunidades”.
“Cada salutación que llegó demuestra lo que ustedes generan como institución, ese reconocimiento que vuelve en forma de acompañamiento y de memoria colectiva”.
“Es una institución que no solo enseña, sino que cuida nuestro mayor patrimonio: la identidad del campo, nuestra cultura, nuestra música y el trabajo de nuestra tierra, que no se pierde y que sigue generando oportunidades”.
“Hoy esta escuela también abre puertas al mundo. Jóvenes que se forman acá tienen oportunidades incluso en otros países, llevando los conocimientos que adquirieron en esta institución”.
“Nosotros somos defensores de la educación pública. Desde el municipio y junto al Gobierno de la Provincia trabajamos todos los días convencidos de que la educación es el motor del desarrollo de nuestra ciudad y de nuestra provincia”.
“No creemos en los individualismos, se sale adelante trabajando en equipo. Y esta escuela es un claro ejemplo de ese trabajo solidario y comprometido que después se traduce en resultados concretos”.
“Cuenten con nosotros para seguir trabajando. Desde la Municipalidad, desde la Secretaría de Educación y desde todas las áreas vamos a estar presentes para acompañar este camino. Si todos tenemos puesta la camiseta de la ciudad, vamos a poder construir un futuro mejor. Muchísimas gracias y felices 30 años”.
RECTORA ROSANA CARDOZO
La rectora Rosana Cardozo, aportó una mirada profundamente ligada a los orígenes de la institución: “Fuimos el equipo fundador en aquellos primeros tiempos en los que todo estaba por hacerse, cuando este proyecto era apenas un sueño que comenzaba a tomar forma en el corazón de una comunidad que creía firmemente en la educación para los jóvenes del campo”.
“Si hay algo que caracteriza profundamente a nuestra escuela es la pedagogía de la alternancia, que constituye el corazón de nuestro proyecto educativo”.
“Una escuela no se mide solamente por su edificio o por sus años de existencia, sino por las vidas que ayuda a formar”.
“Nuestro compromiso es seguir trabajando con la misma convicción que animó a quienes iniciaron este camino hace 30 años”.
MARIA PAULA ZINI
En tanto, María Paula Zini puso en primer plano el valor humano y familiar que sostiene a la EFA: “Hoy nos convoca un momento profundamente significativo: celebrar los 30 años de vida de nuestra querida EFA Coembotá. Treinta años de historia, de trabajo sostenido, de sueños sembrados y de frutos que hoy podemos ver en cada uno de nuestros estudiantes, egresados y familias”.
“Hablar de la EFA es hablar de la tierra, pero también —y sobre todo— es hablar de las personas”.
“Porque si hay algo que distingue a nuestra institución, es justamente ese vínculo: el trabajo compartido con cada familia, donde el aprendizaje cobra sentido en la vida cotidiana”.
“Coembotá significa amanecer… un amanecer constante, renovado en cada generación de estudiantes”.
“Porque esta escuela es eso: un amanecer que se construye entre todos, día a día, con esfuerzo, con compromiso y con esperanza”.
“El esfuerzo, el trabajo y la participación de cada uno de ustedes han sido y siguen siendo pilares en la vida institucional de esta EFA”.
“Hoy puedo decir, con el corazón, que esta experiencia fue un verdadero regalo… porque nos permitió comprender profundamente el valor del compromiso, el amor por la tierra y el sentido de comunidad”.
“Gracias… por haberme permitido descubrir, entender y hoy también defender y acompañar este proyecto educativo que transforma realidades”.
PROFESORA CESCHI
Finalmente, la mirada reflexiva y profundamente poética de la magíster Zulma Ceschi aportó una dimensión íntima y colectiva de la historia:
“TREINTA AÑOS DE RAÍCES Y FRUTOS: COEMBOTA, MI ESCUELA, MI VIDA”.
“Hay fechas que no se celebran: se sienten… lo que tengo entre las manos no son simples imágenes: son fragmentos de un alma colectiva”.
“Treinta años que no pesan: vuelan”.
“La EFA nacía del campo y volvía al campo. No había contradicción. Había coherencia”.
“La vida no espera afuera del aula mientras uno estudia. La vida es el aula”.
“Aprender es siempre un acto social”.
“Esa reunión no era burocracia. Era fe pedagógica en acción”.
“Hoy… no veo el pasado. Veo la raíz de lo que somos. Y entiendo que la mejor celebración no es una fiesta: es seguir sembrando”.
“Ninguna semilla germina sola: necesita tierra preparada, manos que cuiden, comunidad que acompañe”.
Así, entre definiciones contundentes, recuerdos imborrables y una fuerte reafirmación de valores, la EFA Coembotá celebró sus 30 años dejando un mensaje claro: la educación rural no solo forma estudiantes, sino que construye comunidad, identidad y futuro.








