EMPRENDEDORES GOYANOS VUELVEN A ESTAR EN LA EXPO GOYA

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Para muchos emprendedores, apostar a la Expo Goya en el marco de la Fiesta Nacional del Surubí ha sido una bisagra en el progreso de sus negocios. Es el caso de Analía Rima, impulsora de un emprendimiento gastronómico, quien comentó su inspiradora trayectoria en una entrevista con Radio Ciudad. Relató cómo su negocio pasó de ser una idea gestada en pandemia a un referente en Goya; y a estar nuevamente en la Expo Goya en el marco de la Fiesta Nacional del Surubí.

Su anterior participación en la Fiesta Nacional del Surubí fue un punto de inflexión para la marca, y este año será uno de los 180 expositores de la fiesta del surubí.  “Me ayudó mucho a crecer”, dijo Alicia Rima. La presencia en este evento no solo impulsó el reconocimiento del producto (chipa), sino que también generó una demanda significativa en el local. “El espacio que tuvimos nos ayudó un montón y ahí nos empezaron a conocer”, recordó de su primera experiencia en la fiesta.

EL IMPACTO SURUBÍ

Tras una exitosa participación en 2023 y una aún más prometedora en 2024, donde la demanda superó las expectativas, la emprendedora se enfocó en 2025, exclusivamente en su local. “Nos enfocamos en el local, quisimos responder a los clientes, ofrecerles lo mejor”, explicó la propietaria. La necesidad de mejorar los tiempos de entrega y la experiencia del cliente se convirtió en una prioridad, llevando a una reinversión en el negocio.

ORÍGENES DEL EMPRENDIMIENTO

La historia se remonta a la pandemia. En noviembre de 2020, Analía Rima decidió invertir en chipa congelada, un producto que conocía a través de Ricardo, un compañero de la facultad de agronomía e hijo del kiosquero de la universidad. “Básicamente todo arrancó ahí, él empezó a fabricar el chipa, empezó a especializarse”, relató.

Inicialmente, la emprendedora llegó a Goya y compró materiales para hacer pantuflas, logrando un éxito inicial con su venta. Sin embargo, al bajar la temporada de pantuflas, buscó alternativas. Fue entonces que trajo unos 5 o 7 kilos del producto elaborado por su amigo, “y en dos semanas se me terminaron, entonces fui comprando más”, detalló.

Del congelado pasó a los horneados. Paralelamente, Rima dejó la carrera de agronomía para estudiar Tecnicatura en Bromatología, una decisión que la acercó a su pasión por la gastronomía y la calidad alimentaria. Con la ayuda de una amiga y el préstamo de un horno, comenzó a trabajar con una plataforma de pedidos online, lo que disparó la demanda y le permitió, en 2022, comprar su primer horno propio.

En 2023, decidió “pegar el salto” y buscó un local en Goya. La apertura fue en agosto de ese año fue una novedad en la zona. Hoy, el negocio se consolida demostrando que la dedicación y el enfoque en el cliente son las claves del éxito.