GOYA TIENE SU PLAZOLETA MONSEÑOR ROUBINEAU: “UN SUEÑO HECHO REALIDAD GRACIAS AL ACOMPAÑAMIENTO DEL INTENDENTE HORMAECHEA”

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La ciudad concretó este viernes un homenaje justo: la imposición del nombre de Monseñor Ramón Secundino Roubineau a la plazoleta ubicada sobre calle Evaristo López, entre Paraguay y Luis Agote, un espacio público que desde hoy lleva el nombre de una de las figuras queridas y representativas de la vida religiosa, social local y provincial.

El acto reunió a vecinos, autoridades, representantes de instituciones educativas y familiares del recordado sacerdote, entre ellos Teresita Padilla, sobrina nieta y ahijada de bautismo de Monseñor Roubineau, quien fue entrevistada por Radio Ciudad previamente al acto. Con la emoción a flor de piel, expresó: “Estamos muy emocionados y felices de ver concretado un sueño postergado: que un sitio tan bonito y hermoso, a la vera del río, lleve el nombre de tío Ramón. Soy parte de su familia por línea paterna y además soy su ahijada, así que esto nos conmueve profundamente. Es un día espléndido; vinieron delegaciones de los colegios que él fundó en la ciudad de Corrientes, con banderas, alumnos, directivos y docentes. También los vecinos de la zona estuvieron muy comprometidos con esta iniciativa, y nos llena de alegría compartir este momento con familiares, amigos y vecinos”.

APOYO MUNICIPAL

En la entrevista, Padilla hizo especial énfasis en el apoyo recibido desde el Estado municipal y destacó el rol del jefe comunal para que este reconocimiento fuera posible y dijo: “Queremos agradecer enormemente al gobierno municipal y muy especialmente al intendente Mariano Hormaechea, por haber estado siempre a nuestra disposición, por escucharnos y por tener en cuenta cada una de nuestras sugerencias. Cuando nos presentamos ante él para contarle que soñábamos con que algún lugar de la ciudad —el que el municipio eligiera— llevara el nombre de Monseñor Roubineau, nos abrió las puertas y nos dio todo su respaldo. Hoy, esa idea que parecía lejana se transformó en realidad, y es gracias a su voluntad de hacer memoria y justicia con la historia de Goya”.

ORGULLO FAMILIAR

Para la familia y para toda la comunidad, esta acción es mucho más que una denominación de calle o espacio público: es preservar el legado de un hombre que dedicó su vida al servicio religioso, a la educación y al bienestar de los vecinos. “Nos enorgullece muchísimo, nos pone el alma por los cielos y nos encanta todo lo que estamos viviendo como familia y como parte de esta ciudad”, remarcó Padilla.

La jornada finalizó con un sentido aplauso que selló el compromiso de mantener viva la memoria de Monseñor Roubineau en este rincón de Goya, recuperado y puesto en valor para el disfrute de todos, tal como él lo hubiera deseado.