HERMANA ALCIRA BLANCO: 72 AÑOS DE VOCACIÓN Y UN VÍNCULO INQUEBRANTABLE CON EL INSTITUTO SANTA TERESA DE JESÚS

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En el marco de los festejos por los 130 años del Instituto Santa Teresa de Jesús, estuvo presente la Hermana Alcira Genoveva Blanco, quien contó su historia y vínculo con esta institución que forma parte de su vida desde hace décadas. Con 72 años de pertenencia a la congregación y a punto de cumplir, el próximo año, 70 años de su consagración religiosa, repasó una trayectoria extensa y marcada por la educación y la entrega.

Explicó que su paso por Goya comenzó hace muchos años, donde permaneció 17 años trabajando en el colegio, para luego continuar su misión en distintas localidades: Catamarca, Mendoza, Olivos y también en Bolivia, donde vivió tres años realizando otras tareas. Tras volver al país y pasar por Curuzú Cuatiá, regresó definitivamente a esta ciudad en el año 2023. Aunque aclaró que no fue alumna de esta casa de estudios, recordó con emoción que aquí hizo su Primera Comunión, un momento que dejó una huella profunda. “Por eso, cuando vine ya para trabajar, fue una emoción muy grande. Incluso reconocí la antigua capilla, que hoy funciona como biblioteca; vi cómo fueron cambiando las cosas y cómo el colegio fue totalmente renovado”, expresó.

Consultada sobre el origen de su vocación y cómo tomó la decisión de ordenarse como Hermana Carmelita Teresiana, relató que todo surgió en su juventud. Cursaba el cuarto año de estudios en la Escuela Normal cuando, durante un retiro espiritual y una peregrinación a la Capilla de la Medalla Milagrosa, sintió el llamado. “Al volver, mientras buscaba mis cosas con mi hermana, me acerqué al lugar y me puse a llorar. Cuando me preguntaron por qué, respondí claramente: ‘Porque quiero ser religiosa’”, contó. A partir de ese momento comenzó un proceso de acompañamiento espiritual, contó con el apoyo de su familia y, al ser maestra de profesión, encontró en esta congregación, dedicada a la docencia, el espacio perfecto para su misión. Recibió su ordenación el 8 de julio de 1957, en Santos Lugares, provincia de Buenos Aires.

Al reflexionar sobre lo que más valora de todos estos años y lo que le hace sentir que su vida “valió la pena”, recordó siempre el consejo paterno: “Mi papá me dijo que, cuando estuviera al frente de un curso, estudiara mucho y quisiera mucho a los alumnos. Y eso lo mantuve siempre: aunque fuera exigente, los chicos sabían que todo era para que pudieran aprender y crecer”. Con sencillez y firmeza, la Hermana Alcira resumió su vida entera a la enseñanza, el servicio y el cariño por quienes pasan por las aulas de este instituto que hoy celebra más de un siglo de historia.