Este viernes a las 11 horas, la ciudad de Goya rendirá un homenaje histórico a uno de sus hijos más destacados: Monseñor Ramón Roubineau. En un acto oficial que se realizará en la plazoleta ubicada en calle Evaristo López, entre Paraguay y Luis Agote, se impondrá su nombre al espacio público, tras la promulgación de la Ordenanza N° 2.267 por parte del Departamento Ejecutivo Municipal el 11 de abril de 2025.
La iniciativa fue impulsada por la propia familia del sacerdote, liderada por María Blanca Martínez Méndez, nieta de Emilia Roubineau de Méndez y sobrina del homenajeado. En declaraciones a Radio Ciudad, ella explicó que la idea surgió al advertir que, a pesar de la vasta obra y el legado que dejó en Corrientes, su nombre aún no figuraba en ningún sitio emblemático de su ciudad natal. “Nos preguntamos: ¿cómo es posible que Tío Ramón, tan representativo, no tuviera un espacio con su nombre en Goya?”, señaló.
Ramón Roubineau nació en Goya en 1907, en el seno de una familia de profundas creencias religiosas, formada por el francés Emilio Roubineau y la española Francisca Muñoz, establecidos en Colonia Porvenir. Fue el undécimo hijo del matrimonio, y el único que siguió la vocación sacerdotal. Se formó en el Seminario de Catamarca y luego en el Seminario Metropolitano de Villa Devoto, en Buenos Aires. Al regresar, se convirtió en una figura central para la comunidad: celebró su primera misa en la Iglesia Nuestra Señora del Rosario, participó activamente en la vida familiar y social, y se hizo conocido por su calidez, humildad y gran amor por los niños y la educación.
Su labor trasciende lo religioso: es el creador del Colegio Sagrado Corazón de Jesús en la capital correntina y del Pensionado Monseñor Roubineau, ubicado en calle Santa Fe, un lugar que albergó a estudiantes de todo el país —desde Corrientes hasta Salta y Tucumán— bajo un sistema accesible y completo. También fue el impulsor de instituciones educativas y sociales como el jardín de infantes “El Patito Feo” en el barrio Berón de Astrada y el Instituto que hoy lleva su nombre, creado tras su fallecimiento el 14 de agosto de 1974.
Para su familia, este reconocimiento no es solo un acto administrativo, sino el rescate de la memoria de un hombre que fue “amiguero, alegre, solidario y profundamente goyano”. Como expresó Martínez Méndez: “Siempre fue el Tío Ramón, y ahora, su nombre quedará para siempre en esta plazoleta, como él quedó para siempre en el corazón de todos los que lo conocieron”.








