130 años del Instituto Santa Teresa:
Con casi 900 alumnos en sus aulas en la actualidad, el Instituto Santa Teresa celebra su 130º aniversario como uno de los referentes educativos más antiguos y reconocidos de la ciudad. La trayectoria, marcada por la enseñanza, el arte y el acompañamiento a las familias, fue repasada por la directora del nivel primario Graciela Corina Flores. Lo hizo en declaraciones a Radio Ciudad, en las que destacó el valor de formar parte de una historia compartida por generaciones.
En el marco de los festejos, el miércoles 20 de mayo se realizará una Misa de Acción de Gracias a las 9:00 en la iglesia catedral, en agradecimiento por el camino recorrido y por la primera presencia en América de la comunidad de Hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas.
Posteriormente, a las 10:15, tendrá lugar el acto central conmemorativo en el salón de actos del establecimiento, como espacio de encuentro y celebración de la vida compartida.
«Lo llaman “el Santa”; en nuestro tiempo se la llamaba “escuela de hermanas”. Cumplir 130 años y formar parte de esta historia es emocionante», expresó Graciela Corina Flores, quien dirige la institución. Para la rectora, el sentido de pertenencia y la satisfacción por la tarea realizada son centrales: «Cuando uno se siente bien y hace lo que le gusta, puede disfrutar del trabajo y de la vida. Aquí encontré compañeros para toda la vida, y hoy celebramos todo lo construido», dijo.
Los orígenes del colegio se remontan a 1895, cuando un grupo de damas de familias de Goya detectó la necesidad de contar con una escuela católica para niñas. Con el apoyo y la gestión del entonces párroco Secundino Rodríguez, se contactó a la Congregación de Carmelitas Misioneras Teresianas, que aceptó radicarse en la ciudad para llevar adelante el proyecto. Aquella llegada marcó el inicio de una etapa fundacional que aún se recuerda con admiración: «Me llamó siempre la atención que esas jóvenes de 16 a 18 años cruzaran el océano hacia América, el continente de la esperanza. Viajaron en barco hasta Buenos Aires, luego a Santa Fe y hasta llegar aquí, rezando en cada parroquia para que esta obra diera frutos. El Te Deum se cantó en cada una de esas etapas, y la comunidad de Goya las recibió con un cariño inmenso», relató la directora, al tiempo que comentó que desde el principio la propuesta educativa fue integral.
Desde sus primeros años, el Instituto Santa Teresa combinó la formación académica y religiosa con una fuerte apuesta por el arte. Además de las materias básicas, se dictaban clases de piano, armonía, violín, canto coral, pintura, dibujo, bordado, corte y confección. Cada fin de año, todo lo aprendido se mostraba en una exposición abierta al público, que luego incorporó obras de teatro con la participación de figuras locales. Esa dinámica permitió tejer lazos estrechos con otras instituciones y con el conjunto de la sociedad goyana.
Para Flores, ese rasgo de apertura y servicio es lo que definió la identidad de la institución, basada también en la labor misionera que caracterizó a las hermanas: «Siempre estuvieron donde hacía falta, trabajando junto a las familias. Nosotros también lo entendemos así: cuando ingresa un alumno, ingresan también sus seres queridos. La educación tiene desafíos, y nosotros cumplimos nuestra parte, pero el proceso se completa solo si los padres caminan junto a nosotros», dijo.
Hoy, el paso del tiempo confirma ese vínculo profundo. La rectora destacó con orgullo que la historia del colegio es también la historia de muchas familias de Goya: hay abuelos, padres, hijos y nietos que transitaron o transitan sus aulas. «Tengo exalumnos que hoy traen a sus propios hijos. Nos llena de satisfacción decir que las familias vuelven», cerró, mientras la institución prepara actividades para seguir celebrando 130 años de enseñanza, memoria y compromiso educativo con la comunidad.








