SE REALIZÓ JORNADA EN EL CENTRO DE DÍA PARA PROMOVER LA COMUNICACIÓN Y EL CONTACTO FAMILIAR

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El Centro de Día “Enrique Pichón Riviere”, dependiente de la Dirección de Salud Mental, llevó adelante la propuesta denominada “Ni silencio ni tabú”. Hoy, en el horario de 15:30 a 17 horas, se desarrolló una charla centrada en la expresión de los sentimientos.

 La actividad estuvo dirigida a adolescentes y también a todos los familiares que los acompañaron. Su objetivo principal fue dejar de lado los prejuicios y el silencio, para que cada participante pudiera expresar lo que siente. De este modo, se busca construir un espacio terapéutico cómodo y agradable, donde se puedan plantear las dificultades con total naturalidad. Las acciones continuarán durante toda la semana con distintas propuestas.

RECUPERAR ESPACIOS Y VÍNCULOS SOCIALES

Para la directora de Salud Mental, Sabrina Coronel, aunque cada familia tiene sus propias características y dinámicas, existen situaciones comunes que afectan a todos. Señaló que, a pesar de vivir en una época de gran avance en la comunicación digital, muchas veces se prioriza el contacto con personas lejanas y se descuida la relación con quienes están presentes. Explicó que es frecuente encontrar a personas concentradas en sus dispositivos electrónicos durante las reuniones o en la mesa, lo que impide compartir realmente el momento, genera distancia y debilita los lazos afectivos. Por eso, hizo un llamado general a recuperar esos espacios: dejar de lado los teléfonos, mirarse a los ojos y escuchar con atención, especialmente en la cena, un momento clave para el encuentro familiar.

Desde la Dirección de Salud Mental combinaron los talleres con actividades lúdicas para facilitar la participación. La semana pasada, por ejemplo, se organizó un bingo familiar. La intención es que las personas se acerquen con mayor facilidad: es más sencillo invitar a participar en un juego que en una sesión de terapia formal. Aunque pueda parecer sólo una actividad recreativa, estas dinámicas brindan información valiosa al observar cómo interactúan los asistentes, y permiten generar vínculos que luego se profundizan en los espacios terapéuticos.

 EL JUEGO COMO UN PUENTE PARA GENERAR CONFIANZA

 El juego, más allá de su carácter recreativo, se convierte así en un momento de encuentro: permite compartir, conectar y expresar tanto aspectos positivos como dificultades o dudas, cumpliendo una función de contención muy necesaria para las familias. Según indicó Sabrina Coronel, el proyecto ha logrado consolidar un grupo estable de participantes. Si bien al principio costó generar esa confianza y continuidad, hoy se puede afirmar que el espacio atraviesa su mejor momento, con una participación activa y comprometida.