El jueves se presentó en la Casa de la Cultura la obra La Rebelión de las Santas Cautivas, de la autora Natalia Schejtter. El coordinador de Cultura, Manuel Zampar comentó que el público presente mostró mucho interés y
atención por la propuesta.
El libro recopila la investigación de la autora sobre cinco mujeres correntinas que fueron tomadas prisioneras y vivieron en situación de cautiverio en Paraguay durante la Guerra de la Triple Alianza; de ellas, cuatro regresaron a Corrientes y la quinta falleció víctima de agotamiento. Según explicó el coordinador de Cultura, la publicación busca ir más allá del silencio que estas mismas mujeres mantuvieron sobre su experiencia al volver a su tierra. Schejtter comenzó su trabajo a partir de obras teatrales que abordaron el tema,
escritas por Juan Córdoba, Mauro Santamaría y Marianela Iglesia, piezas que sirvieron como punto de partida para profundizar en la historia.
Durante la presentación del libro, hubo un rico intercambio entre la autora y los asistentes. Manuel Zampar destacó que se trata de una obra muy valiosa y recomendó su lectura.
CAUTIVAS CORRENTINAS
Oficialmente, 5 mujeres principales, con 2 niños que las acompañaron, fueron secuestradas la noche del 11 de julio de 1865 en Corrientes, cuando las tropas paraguayas ocuparon la provincia. Eran esposas de jefes y líderes de la
resistencia correntina. Sus nombres: Toribia de los Santos de Sosa; Jacoba Plaza de Cabral (llevó a su hijo Manuel, de 2 años); Encarnación Atienza Vargas de Osuna; Carmen Ferré Atienza de Alsina (con su hija Carmen, pequeña); Victoria Bar de Ceballos. Algunos estudios mencionan hasta 9 mujeres en total, pero estas 5 son las documentadas y recordadas como “las Cautivas Correntinas”.
Su cautiverio duró 4 años, hasta 1869, y fue muy duro: pasaron hambre, frío, enfermedades y malos tratos. Fueron interrogadas repetidamente para que delataran a sus maridos y compañeros, pero nunca lo hicieron. Vivían en espacios reducidos, sin ropa adecuada ni medicinas, y sufrieron el desgaste de la guerra que también afectaba a la población paraguaya. Una de ellas, Toribia de los Santos, esposa del coronel Desiderio Sosa, murió en Asunción antes de ser liberada, por enfermedad y agotamiento. Las otras vieron morir a otros prisioneros y soportaron la miseria generalizada del país en guerra.








